A veces
pasamos demasiado tiempo pensando en como sería nuestras vidas en otros
lugares. Tendemos a pensar que nuestro hogar ya sólo nos aporta malos
recuerdos, que hay lugares mejores por descubrir, que necesitamos libertad.
Y tenéis
razón pero la libertad, no está lejos de tu hogar.
Tiene
que ser hermoso tener la oportunidad de viajar y perderse por ciudades que no conoces,
tiene que ser extraordinario conocer culturas diferentes a la tuya... Pero la
libertad... la libertad está en el canto de los pájaros, está en lo más
profundo de tu alma, esta en tu mente.
Si marchas
de un lugar creyendo que no te ofreció o ya no te ofrece lo que esperabas,
realmente sufrirás ese lastre tarde o temprano en cualquier otro rincón del
mundo. Yo desde hace tiempo quería escapar de mi ciudad porque consideraba que los recuerdos que tenía de ella no eran satisfactorios pero me di cuenta que si algún día marcho de aquí para conocer otros lugares quiero saber que tengo un hogar a donde volver. Por eso creo que podré irme cuando el sentimiento sea el de enriquecer mi alma no el de huir de mis recuerdos.
Lo único que trato de decir es que podemos
escapar de cualquier lugar, pero de una cosa estoy segura, uno nunca puede
escapar de sí mismo. Por eso, educa tu mente para que sea libre y viva en paz,
mira más allá de las nubes, contempla una puesta de sol, piérdete en las
paginas de un libro, y ya veras que no importa donde estés siempre que estés
agusto contigo mismo. Y que vayas donde vayas puedas vivir una hermosa experiencia no una cobarde huida. Educar vuestra mente y enriquecerla con todo aquello hermoso que nos rodea. Los lugares no están malditos no debemos huir de ellos.

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